dos oficios iguales:
la silueta
y el ojo que la mira.
Nunca sabremos ya
que es lo uno
y lo otro.
No importa,
porque el cuerpo
es una sola herida
donde se hace la luz.
Porque hay mapas
que muestran
los caminos:
la música vibrando en la palabra
y en el ser de la música,
tatuada,
la poesía.
Roberto Dávila Gómez Palacio
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